domingo, 14 de febrero de 2016

EL 4 REALES DE 1866: UN DISEÑO POCO ORIGINAL

El contrato que se firmó en 1864 para imprimir los sellos de la primera emisión ecuatoriana, establecía que las estampillas debían hacerse conforme los diseños entregados al impresor. A juzgar por el producto, que copia a los franceses de la época, es probable que esos diseños no hayan sido otra cosa que estampillas que se consideraba digno imitar.

Colombia: el peso bermellón de 1866
No conocemos el contrato para la impresión del sello de cuatro reales, que viene a ser la segunda emisión ecuatoriana, pero es probable que se haya procedido de la misma manera, pues también en este caso se optó por copiar una estampilla extranjera.

Inicialmente, el color y cierta similitud en los trazos hizo que autores como Justo Campaña (p. 6) y Salinas de Lozada (p. 3) afirmaran que el diseño del cuatro reales ecuatoriano se había tomado de la estampilla colombiana de un peso bermellón, de 1866; Salinas de Lozada, incluso, explica por eso la impresión de algunos ejemplares de la estampilla, a los que nos referiremos más adelante, con el cóndor mirando a la derecha.

No tomaron en cuenta los autores citados que la estampilla colombiana se puso en circulación el mismo año que el cuatro reales ecuatoriano (1866), mientras que el contrato para este último es de fines de 1865, lo que elimina la posibilidad de que se haya tenido como modelo al peso bermellón.

Pero, sobre todo, hay unas estampillas cuyo diseño es por completo similar al del cuatro reales: las de la serie mexicana con el retrato de Miguel Hidalgo, primeras dentadas de ese país, emitidas en 1864. Estos sellos fueron encargados a la American Bank Note Co. y los usó el gobierno de Benito Juárez en el territorio bajo su control, durante la invasión francesa. A más de ser las primeras estampillas dentadas de México, tienen la particularidad de que son las últimas en las que el nombre del país aparece escrito con J.

La serie mexicana está compuesta por cuatro valores: 1 real rojo, 2 reales azul, 4 reales café y 1 peso negro; en el catálogo Scott se la registra con los números 14 al 17.

Basta una simple mirada para comprobar que el grabado realizado por doña Emilia Rivadeneira para la estampilla ecuatoriana de cuatro reales, tuvo a la vista el sello mexicano, habiéndose simplemente sustituido el retrato de Hidalgo por el escudo de armas del Ecuador; no hay que olvidar que el Decreto de 19 de diciembre de 1864, que dispuso la utilización de sellos postales para franquear la correspondencia, ordenaba que las estampillas llevaran impresas las armas de la República (artículo 2).

De izquierda a derecha, prueba en pareja de la estampilla mexicana de 1 peso, sello mexicano de 4 reales y estampilla ecuatoriana

Carlos Matamoros estudia detalladamente las similitudes y diferencias entre la estampilla mexicana y la ecuatoriana (p. 14) y determina que, si bien el grabado de Emilia Rivadeneira fue una copia, ésta no se hizo como un calco del modelo: "los tamaños de la orla son diferentes; el óvalo del retrato tiene otras medidas; el tipo de la letra para señalar el valor del sello son otros caracteres; el detalle de los ornamentos siguen las mismas huellas y ejemplares, pero la calidad de la escultura difiere completamente.

Es bueno tomar en cuenta que la serie mexicana trabajada por la American Bank Note Co. tampoco tiene un diseño original sino que se basó, mejorándolo notablemente, en el trabajado por José Villegas, para la primera serie mexicana emitida en agosto de 1856.

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