domingo, 18 de febrero de 2018

SE ABREN LAS INSCRIPCIONES PARA EXFIL 2018, LA EXPOSICIÓN CONTINENTAL EN CHILE

Como informamos ya en este espacio, la Federación de Sociedades Filatélicas de Chile ha tomado a su cargo la organización de EXFIL 2018, V Exposición Filatélica del Pacífico Sur, que se realizará en Santiago entre el 9 y el 13 de octubre de 2018. El certamen, que cuenta con el auspicio de la Federación Interamericana de Filatelia, conmemora el bicentenario de la independencia de Chile y está abierto a todos los países miembros de la FIAF y, adicionalmente, a Australia.

La organización avanza a buen ritmo. Esta semana las asociaciones de Australia y de los países miembros de la Federación Interamericana, recibieron las invitaciones respectivas y se ha divulgado ya el Reglamento de la Exposición.

En este último, al que pueden acceder pulsando AQUÍ, se establece que habrá tres clases no competitivas (oficial, de honor y fuera de competencia) y nueve clases competitivas que abarcan el amplio espectro de las especialidades filatélicas (tradicional, historia postal, enteros postales, aerofilatelia, fiscales, filatelia temática, filatelia juvenil, literatura filatélica y un marco).

La sede de la Sociedad Filatélica de Chile, en Santiago
(foto Luiz Paulo Rodrigues Cunha)

El 29 de junio es la fecha tope para recibir las inscripciones de los interesados en participar en esta Exposición Continental. El formulario correspondiente lo pueden obtener pulsando AQUÍ. Las colecciones multimarco deberán pagar una cuota de inscripción de US$ 60 por cada marco y las de un marco US$ 80; las clases oficial, de honor, juvenil y literatura no deben pagar valor alguno.

Cualquier información adicional se puede obtener con Manuel Varela, Presidente de la Exposición, o con Heinz Junge, Comisionado General, comunicándose a los correos electrónicos admin@sociedadfilatelica.cl o hjunge@gmail.com.

No está demás recordar que, en el marco de esta Exposición, se realizará la LII Asamblea de la Federación Interamericana de Filatelia, que este año cumple cincuenta de vida institucional.

1817: GUAYAQUIL TO MADRID, VIA GUATEMALA

Li Hong


C. 1817 Guayaquil to Madrid, Spain via Guatemala.


The Peru Postal district in 1779 included the territories that present day are Peru, Ecuador and part of Bolivia and Colombia. The red Peru mark was delivered to the post office in Guayaquil around the postmaster should apply the red PERU mark on all covers going to Spain, Europe. This letter was route for the Spanish mail because the south was in power of the independent Chileans and the route of Potosi, Argentina. According the written words “Antonio Perez y Treao captain el Cavalleria”. This letter carried by a Spanish military ship named “Pego Empada” to Guatemala. The route of letter is Guayaquil- Poerto de San Jose, Guatemala- Tuxtla- Veracruz, Mexico, La Habana, Cuba- Cadiz or La Coruna- Madrid, Spain. The rate was 40 1/2 reales, weight 2 1/4oz, paid in Guayaquil for 18 reales for one ounce. Struck in transit with FRANCO EN GUATEMALA postmark, Endorsed “Por Pego Empada” at lower left, means carriage of this letter. The “X” indicates no postage due in Madrid.


This letter maybe one of two recorded covers with this black FRANCA EN GUATEMALA transit mark, from Guayaquil to Spain, the other is in the James Mazepa’s collection “Colonial Central American”. One of three covers recorded with red Guayaquil Franca / Peru marks, paid by sender, the other in James Mazepa collection also, the third in Geoffrey Lewis’s collection of “Stampless mail from Spanish colonies to Spain ”.

ECUADOR, FALSIFICACIONES AEROFILATÉLICAS (I): EL VUELO QUITO-IBARRA (1923)

Italo Bongiovanni

En julio de 1923 se formó en Quito el comité “17 de julio”, fundado por ibarreños que querían celebrar por todo lo alto el centenario de la batalla de Ibarra, en la que las tropas de Simón Bolívar destrozaron a los pastusos monárquicos de Agualongo. En el programa de festejos estaba previsto un vuelo a Ibarra del biplano Caudrón G3, para que el piloto Faulin entregara un pergamino al Municipio de la ciudad. Se obtuvo la autorización del Ministerio competente, que estableció que el raid debía efectuarse entre el 13 y el 16 de julio. Debida al mal tiempo, el despegue solo puedo efectuarse el día 15, como relata diario El Comercio en una nota aparecida el día 16, en la que se publicó un largo artículo con la foto del avión y el texto del pergamino.
    
Años después aparecieron tarjetas que pretendían haber sido transportadas en este vuelo. Si consultamos los catálogos de correo aéreo, se ve como todos coinciden en afirmar que se transportaron 827 piezas, pero no existe ninguna fuente oficial que pueda avalorar los datos. Si vamos a examinar una de las tarjetas supuestamente voladas, se vuelven inevitables algunas observaciones:



1) La tarjeta es legítima y de la época.

2) El franqueo a la derecha es correcto y legítimamente obliterado, pero está fechado 17 de julio, cuando vimos que el vuelo se realizó el día 15. Sin duda se trata de una obliteración de favor, pues quien la hizo pensó que, como el viaje había sido programado por el comité “17 de julio”, esa debía ser la fecha.

3) Hay un problema adicional en el ángulo superior izquierdo. Para crear la idea de un servicio de correo aéreo se utilizó un sello de la serie conocida como avioncitos, que apareció cuatro años después, en 1927.

4) Por último, la etiqueta colocada en el ángulo inferior izquierdo, en idiomas francés y alemán, también es posterior a la fecha asignada a la tarjeta: se utilizaba al inicio de los años 30 del siglo pasado, en la costa este de Sudamérica, conectada con Europa por medio de transatlánticos y, desde 1931, también con dirigibles Zeppelin.

CARTAS CON CENSURAS MILITARES

Jorge Castillo

A muchos de nosotros nos gusta la historia postal, las cartas que circularon y que de cierta manera son testimonios de nuestra historia reciente. Las primeras marcas de censura no era otra cosa que la constancia de que las fuerzas militares de uno u otro bando, abrían y espiaban la correspondencia que circulaba en aquellos años desde o hacia esos países. Se revisaba el contenido meticulosamente y se determinaba si la carta era apta o no para llegar completa a su destino.



América Latina no fue ajena a este proceso de censura y es por eso que muchas cartas, sobre todo en la segunda guerra mundial, se conocen censuradas, casi siempre por las oficinas de correos en las bases militares como por las fuerzas americanas o las fuerzas locales de los países latinoamericanos.


Adjunto aquí dos claros ejemplos, uno de la zona americana en en canal de Panamá (Canal Zone) con la cancelación en color violeta "passed by censor" de haber sido revisada y la otra de Costa Rica con la bandeleta lateral de censura militar. Hay mucho campo en el coleccionismo de la filatelia latinoamericana y se puede profundizar mucho en el estudio de estas censuras. 

Espero disfruten estas piezas......

LA HISTORIA DEL MUNDIAL CONTADA CON ESTAMPILLAS (VII). SUECIA 1958: EL MUNDO CONOCE A PELÉ

Juan Pablo Aguilar Andrade
actualidadfilatelica@gmail.com


La serie sueca de tres estampillas, emitida para conmemorar el Campeonato Mundial de Fútbol de 1958

En 1956, la Revolución Húngara contra el estalinismo fue ahogada en sangre por las tropas soviéticas. En esos días, el Budapest Hónved, equipo base de la selección de Hungría, se encontraba en Bilbao, participando en la Copa de Campeones de Europa; varios jugadores, entre ellos Zoltán Czibor, Sándor Kocsis y Ferenc Puskás, decidieron no volver a su país. Desintegrada, la selección húngara dejó de ser el Equipo de Oro y el camino para una nueva era en el fútbol mundial, quedó abierto.

Hoja recuerdo con la que Hungría conmemoró el cincuentenario de la
revolución de 1956 (Scott 4005)
Eso se vería en el mundial de 1958, cuya sede se adjudicó Suecia en el Congreso de la FIFA, realizado en Río de Janeiro en 1950, atendiendo una solicitud hecha cuatro años antes. Brasil impugnó la decisión, que contradecía la regla de alternabilidad entre Europa y América, pero la falta de una sede adecuada en este último continente hizo que la decisión se ratifique en 1954.

Con los cupos asignados al campeón reinante (Alemania) y al anfitrión, los catorce restantes se disputaron entre cincuenta y tres equipos.

De los veintisiete europeos, nueve pasaron a la fase final, entre ellos, por única vez en la historia de los mundiales, las cuatro selecciones de la Gran Bretaña. Conformaban la representación europea, a más del campeón y del anfitrión, Austria, Checoslovaquia, Escocia, Gales, Hungría, Inglaterra, Irlanda del Norte, Unión Soviética y Yugoslavia.

México obtuvo el pase a la final después de imponerse a Costa Rica; los dos países fueron los ganadores de los dos grupos de selecciones que disputaron la fase clasificatoria en El Caribe, Norte y Centroamérica.

La estampilla de Checoslovaquia (izquierda) y los dos sellos soviéticos
que conmemoraron la Copa del Mundo de 1958
La eliminatoria asiática fue un desastre, con sucesivos retiros de selecciones y la negativa de Egipto, Indonesia y Sudán a enfrentarse a Israel. Para evitar que la selección de este último país se clasifique automáticamente y sin jugar un partido, la FIFA resolvió organizar una fase de repesca en la que Gales superó al equipo del Estado judío. No hubo, entonces, representante asiático en ese campeonato.

Las selecciones sudamericanas, salvo Ecuador y Venezuela, jugaron una ronda clasificatoria en tres grupos; Argentina, Brasil y Paraguay pasaron a la fase final.

Los dos primeros campeones, Uruguay e Italia, fueron descalificados y no jugaron en Suecia.

El Mundial de Suecia se inauguró el 8 de junio, con los partidos jugados en Malmö y Halmstad por Argentina contra Alemania y Checoslovaquia contra Irlanda del Norte, respectivamente. Ese mismo día, Suecia emitió una serie de tres estampillas conmemorativas (Scott 524-536), con las que se hicieron los primeros cuadernillos (booklets), dedicados al fútbol, cada uno con paneles de ocho estampillas.

Uno de los cuadernillo con las estampillas suecas conmemorativas del Mundial de 1958

Fue esta la primera vez en que dos países que no eran los organizadores ni los ganadores del campeonato, pusieron en circulación sellos postales conmemorándolo. Checoslovaquia lo hizo el 25 de enero de 1958 al incluir, en una serie dedicada a varios certámenes deportivos que debían realizarse ese año, una estampilla alusiva al Campeonato de Suecia (Scott 843). El 5 de junio, la Unión Soviética emitió una serie de dos estampillas, de las que existen ejemplares perforados e imperforados (Scott 2072-2073).

Garrincha, con la camiseta del Flamengo
Alemania, la defensora del título, superó la fase de grupos con un triunfo de tres a uno ante Argentina y sendos empates con Checoslovaquia e Irlanda del Norte. La victoria frente a Yugoslavia le permitió avanzar a los cuartos de final, donde se enfrentó con la selección sueca que derrotó  a los alemanes por tres goles a uno.

Quien sí superó de un modo casi perfecto la primera fase fue Francia. Dos victorias ante Paraguay y Escocia fueron suficientes, pese a la derrota frente a Yugoslavia, para permitirle jugar los octavos de final con Irlanda del Norte. Lo que se destacaba en el equipo galo era su fuerza goleadora: once goles en tres partidos, seis de ellos anotados por Just Fontaine, quien anotaría siete goles más en los siguientes encuentros, para alcanzar la marca de trece en un solo campeonato y convertirse en el máximo goleador de los mundiales de fútbol.

Con dos goles de Fontaine y un marcador de cuatro a cero, Francia se impuso a Irlanda del Norte y ganó el derecho a disputar los cuartos de final, donde se encontró con Brasil.

Los brasileños habían empezado el campeonato con una victoria de tres a cero ante Austria, pero un empate sin goles ante Inglaterra hizo peligrar la clasificación. Antes del tercer partido, que debía disputarse con la Unión Soviética, los jugadores se impusieron al entrenador Vicente Feola y, con la amenaza de no jugar si no eran atendidos, definieron la alineación y consiguieron que se incluyera a varios jugadores negros, que habían sido mantenidos como suplentes, entre ellos Vavá, Garrincha y Pelé. Estos dos últimos fueron los grandes conductores del equipo y Vavá pudo anotar dos goles que sellaron la derrota de los soviéticos.

Manuel Francisco dos Santos Mané Garrincha, La Alegría del Pueblo, era fumador desde los diez años, analfabeto y alcohólico; la poliomelitis le torció las piernas y una de ellas era más corta que la otra; se le consideraba deficiente mental y, si se hubiera hecho caso al psicólogo del equipo, habría sido enviado de vuelta al Brasil y no hubiera jugado el campeonato. Ninguno de estos defectos físicos y mentales le impidieron ser una maravilla del fútbol, y dicen que fue su juego el que convirtió el taurino olé, en un grito futbolístico.

Edson Arantes do Nascimento Pelé, tenía diecisiete años cuando jugó en Suecia y llegaría a ser considerado como el mejor jugador del siglo, pero al inicio del campeonato se lo tuvo como un inexperto cuyo sitio era la banca de suplentes. A partir del juego con la Unión Soviética, se convirtió en la figura del equipo que protagonizaría una nueva época en la historia del fútbol. El apodo se lo puso su madre, quien al reclamarle que prefería los balones a los libros, vaticinó que se convertiría en un pelé, un don nadie.

La imagen del Mundial de Suecia:
Pelé llora en el pecho del arquero Gilmar
El 15 de junio de 1958, la victoria de Brasil ante la Unión Soviética dio origen a una nueva forma de juego, el Jogo Bonito. En palabras de Graviel Katchalin, el entrenador soviético, era increíble que eso fuera fútbol, jamás se había visto nada más hermoso en la vida. No faltaron, sin embrago, "visionarios" como Pedro Escartín que se escandalizaron ante la "rebelión" de los jugadores brasileños y aseguraron que, con esa indisciplina, Brasil no podría ganar el campeonato.

La alineación impuesta por los jugadores permitió a Brasil derrotar a Gales con un gol de Pelé y, en los cuartos de final, los dos goles franceses, uno de ellos de Fontaine, no fueron suficientes ante la andanada de cinco tantos de los brasileños: tres goles de Pelé, uno de Vavá y otro de Didí.

Franceses y alemanes tuvieron que conformarse con disputar el tercer puesto, en un partido que adquirió una importancia inusual por las todavía frescas heridas de la guerra. Seis a tres fue el resultado final del partido en el que los franceses acabaron con los campeones de 1954.

La final se jugó en Solna, el 29 de junio, ante cerca de cincuenta mil espectadores. El tiempo reglamentario fue suficiente para que los brasileños derroten a los anfitriones, en un partido en el que la hinchada local acabó aplaudiendo a los nuevos campeones. Dos goles de Pelé, dos de Vavá y uno de Zagallo, sellaron la victoria de cinco a dos ante Suecia y convirtieron a la selección brasileña en la primera en lograr un título fuera de su continente.

Lo que se vio en ese partido se resume en la frase del medio campista sueco, Sige Parling: "después del quinto gol tenía ganas de aplaudir".

A la izquierda, la estampilla de 1959, con la que Brasil conmemoró su primer campeonato mundial. A la derecha, los campeones de 1958:
de izquierda a derecha, de pie, el entrenador Vicente Feola, Djalma Santos, Zito, Bellini, Niltos Santos, Orlando y Gilmar;
en cuclillas, Garrincha, Didí, Pelé, Vavá, Zagallo y Paulo Amaral

El 20 de enero de 1959, Brasil celebró su primer campeonato con una estampilla en la que, por primera vez, aparece la copa Jules Rimet (Scott 887).

EL VIAJE DE LINDBERGH A SUDAMÉRICA (VI). EL SALVADOR Y HONDURAS

Charles Lindbergh


Cordial bienvenida en El Salvador

Cuando me acercaba a la ciudad de San Salvador divisé en el horizonte uno de los aviones que se había despachado para que me diera el encuentro y según juzgué no me reparó sin duda por la dificultad que hay, según propia experiencia, de saber con certidumbre la dirección que trae el aeroplano visitante. Aquí como en las otras repúblicas centroamericanas se me prodigaron calurosas manifestaciones de entusiasmo y el día de mi partida, un escuadrón de aviadores militares salieron a encaminarme a respetable distancia. 

Resolví usar la línea aérea noreste con dirección a Tegucigalpa. El tiempo era espléndido y las condiciones luminosas del día no podían ser más apetecibles. Ascendí hasta marcar 4.000 pies pasando muy luego por encima de las ciudades de Cojutepeque y Sensuntepeque; exploré los contornos de las montañas donde el río Lempa forma la línea divisoria entre El Salvador y Honduras.

Lindbergh aterriza en El Salvador

El aviador tiene que luchar a brazo partido con el viento

Apenas había concluido de pasar el río Lempa que un viento terrible comenzó a soplar sobre los montes circunvecinos. Las nubes se movían con inusitada rapidez y por el espacio de quince minutos tuve que luchar con el huracán más terrible que haya yo experimentado en mis vuelos anteriores, que jugaba con mi aparato como si fuera una simple hoja, lanzándole de flanco y varias veces tuve que asirme fuertemente para no ser arrebatado fuera de mi asiento. Las anteojeras que estaban suspendidas de la palanca estabilizadora de control volaron contra la cubierta de la cabina, y cayeron sobre la parte trasera, rompiéndose completamente.

Miguel Paz Baraona, presidente de Honduras,
recibe a Charles Lindbergh
Los huracanes provienen pues de las corrientes y no se forman en los pliegues como ordinariamente se cree. El aeroplano que pasa de una corriente ascendente a otra descendente es arrastrada hacia abajo en proporción a la velocidad de las corrientes encontradas. Esta fue la parte más accidentada de mi viaje desde que salí de los Estados Unidos.

Más adelante pude disponer de viento más favorable a la elevación de 6.000 pies, nivel aproximado con el fondo del campo nebuloso. Como una niebla muy espesa cubría las montañas me desvié ligeramente hacia el sur y reparé que ya me hallaba en territorio hondureño, pues el río Goascorán hacía brillar en el espacio sus argentadas linfas.

Para poder seguir adelante sin equivocarme examiné escrupulosamente los tres mapas que llevaba a fin de deducir con certidumbre mi posición actual. Uno de estos mapas lo había comprado en una papelería, el segundo lo había sustraído de un mapa mural y el tercero lo había arrancado de una revista. Bien luego descubrí las dos torres del inalámbrico que marcan la entrada a Tegucigalpa. Llovía torrencialmente sobre la ciudad y de una colina cercana se escapó el estampido de cañones y aunque no me hicieron la menor impresión, sin embargo supe agradecer el saludo marcial dándoles el mío en forma de tres vuelos a poca distancia del suelo y aterricé.

Dos días pasé con mis amigos de Tegucigalpa, al cabo de los que, y con mucho sentimiento de mi parte, volví a elevarme para el salto a Managua, el 5 de enero de 1928.

Todo ese trayecto lo cubrí con un vuelo a 8.000 de elevación. Crucé la frontera de Honduras-Nicaragua, cerca del río Negro que desemboca en el golfo de Fonseca.

COLOMBIA: SÍMBOLOS MONÁRQUICOS EN UNA MEDALLA REPUBLICANA

La Guerra de la Independencia impidió que el Nuevo Reino de Granada, y sus cecas de Santa Fé y Popayán, contaran con el punzón necesario para acuñar sus monedas con el retrato de Fernando VII, el monarca reinante. Por eso, las acuñaciones siguieron haciéndose con referencia al nuevo rey, pero con el perfil de su antecesor, Carlos IV. Tal vez el mejor ejemplo sea la llamada "Moneda de Pasto", que se hizo en la casa de moneda provisional que se montó en esa ciudad mientras Bolívar avanzaba hacia el sur de la actual Colombia y Sucre se aprestaba a ocupar Quito; acuñada en 1822, la moneda muestra el retrato de Carlos IV y la inscripción Fernando VII, siendo este el único caso en el que se le identifica como monarca constitucional.

El punzón con el perfil de Fernando VII, sin embargo, llegó Bogotá y ahí, ya inútil para las acuñaciones republicanas, se archivó como pieza histórica.

Más de cien años después, en 1938, se decidió acuñar una medalla conmemorativa del cuatricentenario de la fundación de Bogotá y, para ello, se rescató el punzón de Fernando VII y se lo utilizó para el anverso de una pieza que, en su reverso, mostraba el escudo español que aparecía en los reales de a ocho coloniales y la inscripción 1538-1938.

Las medallas incluyen, al pie del busto de Fernando VII, un círculo con el águila que aparece como figura central en el escudo de armas de Bogotá. Se conoce al menos un ejemplar de esta medalla en el que el águila se encuentra a la izquierda del busto, y no al pie del mismo.